miércoles, 11 de septiembre de 2013

Un último adiós

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Nuestra historia comenzó hace ya 11 años, eramos dos personas completamente diferentes. Estuvimos juntos durante cuatro años y a mi forma de ver, terminamos porque las cosas se estaban poniendo demasiado serias y ninguno de los dos estaba dispuesto a dar ese paso. 

Desde ese momento y hasta la noche de ayer, pensaba que íbamos a terminar juntos. Teníamos tantas cosas buenas y yo tenía tantas ilusiones para los dos. Aunque habíamos tenido altibajos, siempre mi cariño por ti era mayor que cualquier problema que pudiéramos tener. Ayer eso cambió. Mi amor por ti no es suficiente para aguantar el daño que me hiciste. Ese daño que conscientemente me hacías mientras me escuchabas llorar, incapaz de estructurar una oración en mi mente. A pesar de que te pedí que no siguieras, que no era necesario que continuaras diciéndome eso, insistías. No te rendiste hasta haber desahogado todo lo que sentías, ese coraje que me tenías y el rencor que me habías guardado. 

Tu desahogo me sirvió para dos cosas: darme cuenta de lo que eres capaz de hacer y darme cuenta de que esta historia se terminó. Muchas veces nos hemos despedido, siempre dejando la puerta entreabierta por donde siempre se asomó la esperanza de volver. Después de ayer, cierro la puerta y le pongo candado, porque mi amor por mí siempre va a ser mayor que el cariño que te tengo a ti. 

¿Eso es lo que querías no?

Deseo que encuentres a esa mujer que tanto describiste ayer y que no soy yo. Que tengas una relación que te dé lo que no te dio lo nuestro. Que seas feliz y no estés con alguien que te necesite "tanto" como yo. Pero también espero que cuando encuentres eso en otra mujer, también encuentres a alguien que te ame incondicionalmente como te amé yo. A alguien que se entregue sin reservas, como me entregué yo. A alguien capaz de voltear el mundo de cabeza con tal de verte feliz. A alguien que con verte sonreir le ilumines el día y con un abrazo arregles el mundo. 

Espero que dejes tu coraje de lado y te des cuenta de lo que fuimos y de lo que no quisiste que fuéramos.


jueves, 22 de noviembre de 2012

Y tú, ¿qué crees?

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Desde el momento en que te conocí, he estado enamorada de ti. Ya han pasado varios años, varios novios (y novias para ti) y sigo creyendo que eres mi hombre perfecto. 

Mucho me han dicho que no estoy en un error, que eres lo que busco, lo que quiero y lo que necesito. Hoy no lo sé. No sé si sólo eres una utopía, algo que nunca va a ser. No sé si eres una realidad que algún día será nuestra. No sé si eres mi sueño hecho realidad o sólo eres lo que yo quiero ver. 

Hemos sido amigos, aunque ahora no sé si algún día realmente lo fuimos. Siempre hemos estado ahí en buenos y malos momentos, pero yo siempre sentí algo más. Siempre quise ser algo más que tu amiga, alguien más en tu vida. Sin embargo, he respetado las decisiones que has tomado.

Hoy te veo feliz y soy feliz por ti. Porque quererte como te quiero implica desearte la felicidad que te mereces aunque no la encuentres conmigo. Pero también me pregunto si el papel de espectadora que voluntariamente asumí es en el que debo continuar. Vaya, no sé si debería decir algo. Bueno, a quién engaño, sí lo sé, pero no sé cuál será el momento perfecto. Por un lado creo que si sigo esperando a que llegue ese momento perfecto, me voy a quedar sentada esperando viendo la vida pasar. Por otro tengo miedo de no tenerte, ni si quiera como ahora te tengo. 

¿Tú qué crees?

domingo, 2 de septiembre de 2012

Quererte como te quiero

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Llegaste a mi vida hace unos ayeres y nunca volví a ser la misma. Hemos vivido tantas cosas, momentos que nos han cambiado, hemos estado en las buenas y en las malas, en las mejores y en las peores. Me conoces como pocos y te quiero como a ninguno. 

Si hiciera una lista de lo que busco en un hombre, tú cumplirías con todos y cada uno de los requisitos. Eramos chicos cuando quisimos ser algo más; hoy ha pasado el tiempo y nos hemos visto con otras personas, pero siempre con la esperanza de que algún día me verías como algo más que tu amiga. Cuando te veía con alguien más, siempre sabía que no sería para siempre. Pero hoy es diferente: te veo con alguien que sí te merece, que te quiere como a nadie y a quien tú quieres como nunca te había visto querer. Hoy me duele verte. Hoy temo que sí será para siempre y que jamás voltearás hacia mí. 

Hoy quererte como te quiero significa desear que seas feliz, aunque no sea conmigo. Para mí, quererte así es dejarte ir, soltar esa esperanza que hasta hoy vivió en mí y aceptar que ya no será. Hoy es momento de alejarme, de poner distancia de por medio y tratar de encontrar a alguien que me haga sentir como tú, que me haga creer como tú y que me haga amar como tú. La diferencia es que esta vez esa persona me verá igual y yo lo haré sentir lo que tú me haces sentir a mí. Hoy tengo que buscar mi felicidad en otro lugar. 

Hoy te quiero.
Hoy me despido.
Hoy te dejo atrás.

miércoles, 8 de agosto de 2012

Pensamientos Aleatorios

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He hecho cosas de las que no me siento orgullosa. De mi boca han salido palabras que han herido a otras personas. En mi cabeza han existido pensamientos que hubiera preferido no tener. De mi corazón ha nacido rencor que no hubiera querido sentir.

Sin embargo, eso no me hace una mala persona. Me hace un ser humano: alguien que ha amado y a quien han lastimado; alguien que se ha entregado y que no siempre ha recibido lo mismo; alguien que se ha caído pero que ha logrado levantarse; alguien que se ha perdido y ha sabido encontrarse. 

En este camino al que llamamos vida, no hay tiempo de arrepentirse, pero sí de aprender. No sabemos qué va a pasar mañana por eso hoy te digo que te quiero, que te extraño y que te necesito. Que he comprendido que no ha llegado a mi vida aquel del que me vaya a enamorar por siempre, pero que en el trayecto para encontrarlo me he topado con hombres que me han hecho crecer y me han enseñado mucho, hombres que me han hecho más fuerte -o mejor dicho, me han ayudado a descubrir mi fuerza- y que me han mostrado lo que no quiero para mí. Todo eso es de agradecerse, porque el día que me tope con mi "príncipe azul" (porque creo que sí existe), sabré que eso es lo que quiero para mí. 

Agradezco mis errores porque me han ayudado a conocerme. Agradezco mis lágrimas porque me han ayudado a ver quiénes son mis amigos. Agradezco lo que ya no tengo porque me enseña a valorar lo que sí tengo: amor en mi vida, amigos de verdad y una familia que me ama. Tengo oportunidades, experiencias, sueños, metas y muchas sonrisas pendientes. 

No soy una mala persona, soy sólo un ser humano que lucha por ser feliz cada día y que va a luchar por conseguirlo sin importar quien lo intente impedir. Mi felicidad es mía y tú no tienes el poder de arrebatarmela.

viernes, 18 de mayo de 2012

Hagamos un recuento

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Estimado lector:

Ayer acepté me di cuenta de que mi blog es lo más deprimente del planeta y he decidido algo: me esforzaré en reflejar aquí un poco más de quién soy yo. La verdad es que -como todos-, tengo malos ratos, pero suelo ser muy optimista, siempre busco lo bueno de las personas, sonrío, saludo a todo el que me pase por enfrente (excepto a una persona, actualmente jaja), me esfuerzo por ser una buena persona, por hacer el bien, por ser mejor que el día anterior. A veces lo logro, a veces no. Pero hasta cierto punto, esta actitud me ha traído buenos resultados. 

Lo complicado viene cuando, según tú, haces todo eso (o por lo menos lo intentas con todas tus ganas) y aún así la vida no se ve tan bien como debería. Aún así pasan cosas malas como quedarte sin tu "mejor amiga de la primaria", terminar con tu novio, decepcionarte de alguien, cometer errores, lastimar a alguien, arrepentirte de algo, etc, etc, etc. Es ahí cuando ya no sé qué hacer. Generalmente enfrento las cosas, pido perdón, trato de enmendar mis errores y sigo adelante. Pero hay veces que eso no es suficiente y las cosas no vuelven a ser igual que antes: no vuelves a confiar. 

Soy de esas personas que se aferran a las situaciones/personas/momentos que me hacen feliz. El problema es que todo en esta vida debe avanzar y no podemos quedarnos estáticos en esas situaciones/personas/momentos. Por ejemplo, mi primer novio -al que me referiré como Novio #1 (brillante)- es una persona a la que amaré, adoraré y admiraré por siempre jamás. Siendo así, ¿cómo es que no estamos juntos? Bueno, la respuesta es sencilla: era yo joven e ingenua y quería conocer más personas antes de elegir. Lo que no sabía era lo que me esperaba. En aquel momento no sabía lo que era un corazón roto, un engaño, mentiras, traiciones, corajes, decepciones de alguien a quien amas. Novio #1 hizo muy bien su tarea y me hizo creer que las relaciones podían ser "perfectas" (no porque no hubiera problemas, sino porque lo amaba tanto y él a mí que todo se resolvía, todo volvía a su equilibrio). NOTA: tengo memoria selectiva y elijo sólo recordar los momentos felices. 

Después llegó Novio #2: un niño increíble que se desvivía por mí. Yo me enamoré de él, pero siendo sinceros, creo que nunca llegué a quererlo como él a mí. La verdad, no tengo nada que reprocharle. Fue un buen novio, me respetaba, me quería me daba mi lugar, me consentía. Pero ingenuamente creí que the chosen one me haría sentir maripositas o algo así. La cosa es que al final, la situación se complicó demasiado, permitimos que otras personas intervinieran y dañaran tanto nuestra relación que yo ya no quise seguir ahí. Lo lastimé aunque en verdad nunca tuve la intención de hacerlo. Es una persona increíble al que SIEMPRE le voy a desear lo mejor, porque en serio se lo merece y me encantaría que siguiera siendo parte de mi vida, pero bueno, algunas bitches circunstancias impidieron que las cosas se dieran así.

Y después llegó Novio #3. Ay, Novio #3, creo que me enseñaste más que nadie. Fuiste el primero que me rompió el corazón en mil pedacitos, sacaste lo PEOR de mí (y mira que fue muy malo). Es decir, fuiste un hito en mi vida y no para bien. Por primera vez supe lo que era sentir celos. Jamás lo había sentido porque tanto Novio #1 como Novio #2 estaban conmigo porque verdaderamente me querían y en consecuencia, no buscarían estar con alguien más. Pero tú, "querido" Novio #3, me engañaste desde el principio. En verdad hubo un momento en el que te creí y un segundo momento en el que te quería creer pero mis celos y sospechas no me dejaban (y al final tuve razón). Tuve razón porque me engañaste con la que era "tu mejor amiga" (sí, esa que te llamaba siempre que sabía que ibas a estar conmigo). Pero el gran aprendizaje de todo esto fue: debo escucharme, si algo no me cuadra ¡es porque algo no está bien! (Debo darle más crédito a mi intuición). También aprendí que ella no tuvo la culpa, más bien yo no era la persona para ti por muuuuchas razones y tú no tuviste los pantalones de hacer las cosas como un verdadero hombre. No te culpo por terminar conmigo por ella si eso es lo que te hace feliz, soy defensora de que todos debemos buscar nuestra felicidad y si era con ella, pues be my guest. Lo que verdaderamente me molesta es tu falta de huevos pantalones para hacer las cosas bien, enfrentarme y sinceramente decirme qué es lo que pasa (en lugar de agarrar valor después de dos botellas de whisky y humillarme como tú lo hiciste, entre otras cosas). También aprendí que soy capaz de hacer muchas cosas que en mi sano juicio jamás haría (y no he vuelto a hacer). Conocí mis límites, mis reacciones. En retrospectiva, tengo que agradecerte que terminaras conmigo porque si no, jamás me hubiera dado cuenta de quién eres en realidad. 

Como puedes ver querido lector, a Novio #3 no lo quiero en mi vida, pero tampoco le deseo algún mal. Reconozco que me dolió y si no lo vuelvo a ver en mi vida, ¡pues mejor! (Aunque desafortunadamente nos hemos topado más de una vez después de eso).

Después de Novio #3 vino Galán #1, #2, #3 ... #infinito. Ha habido bastantes galanes en mi vida desde aquel momento. Unos buenos, otros FATALES, otros medio medio, otros peores, unos patanes, otros no tanto. Pero eventualmente regresé a Novio #1 con la esperanza de revivir aquello que algunos años atrás me había hecho sentir tan plena, feliz, completa. (Ven, a todo esto quería llegar con mi relato). Y sí, por un momento lo logré. Novio #1 sigue siendo un caballero, me sigue conociendo mejor que nadie (y le interesa conocer a esta nueva persona en la que me he convertido, digo, 10 años no pasan en vano), sigo amándolo, admirándolo, respetándolo por siempre jamás. Pero eran tantas mis ganas de que las cosas fueran como en aquel momento (¿ven cómo sí me aferro?), que me costó aceptar que las cosas ahora son diferentes. Tener una relación con él ahorita implica un compromiso mucho más serio: "yo ya no estoy para juegos", dijo. Y yo, pues sí y no. No me pueden culpar, tengo 26 años y aunque quiero tener una relación estable, eso del "hasta que la muerte nos separe", pues sí me asusta. Lo curioso de esto, es que él me entiende mejor que yo misma: sabe que ahorita no es el momento y me lo dejó claro. A ver qué pasa.

Lo mismo me pasa con mis amigos. Quisiera regresar a la universidad cuando todos los fines salía con mis mejores amigos, la pasábamos taaaan bien, aunque fuera sólo ver una película. Quisiera ver a mis amigas más seguido, saber que se acuerdan de mí y que sigo siendo parte importante de sus vidas como ellas son de la mía. 

Los cambios me cuestan, me cuesta dejar ir las situaciones/personas/momentos que me hicieron sentir feliz y afortunada. Y ahora, querido lector, me estoy enfrentando a ese cambio, a aceptar que las cosas no van a ser como antes, que crecer cambia tus prioridades y que a veces dejas de ser prioridad para alguien para el que en algún momento lo fuiste. Duele. Duele dejar ir, pero me duele más darme cuenta que hubo quienes ya me dejaron ir y que yo no puedo soltar. Tengo miedo de no volver a sentirme tan dichosa como en algún momento lo fui. Tengo pánico de no volver a confiar, de no volver a sentirme parte de la vida de alguien y la verdad es que no sé cómo lidiar con eso. Esa es mi verdad y es la soledad con la que tengo que convivir. Es esa soledad que me provoca el dejar atrás pero no tener con qué continuar.

Bueno querido y único lector, espero que ahora me conozcas un poquito más y si es que terminaste de leer el tratado de mi vida amorosa (lo cual te agradezco), te agradecería alguna sugerencia.

Hasta pronto.


miércoles, 16 de mayo de 2012

Ay, Soledad

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La vida cambia, da vueltas, se transforma. La gente cambia, sí, sí cambia. Mi vida ahora es algo surrealista que hasta hace un año era un sueño que pronto iba a cumplir. Hoy eso por lo que trabajé se hizo realidad. Pero esa realidad me ha cambiado, no soy la misma de hace un año. No soy la misma de hace unos meses. 

Hasta hace muy poco tiempo me sentía afortunada por tener tan buenos amigos, por saberme querida, por sentirme parte de algo. Me sentía afortunada y no pensaba que eso cambiaría. No creía que esos amigos se irían o me darían la espalda. Hoy sé que estaba equivocada. Sé que hay personas que devalúan el término "mejor amigo/a". Personas de las que esperaba más. Personas que me rompieron el corazón en mil pedacitos y no sé si se pueda volver a pegar. Personas que me decepcionaron. Personas que en algún momento me hicieron sentir importante para ahora sólo demostrarme que nunca lo fui, que siempre hay otros "mejores amigos/as" que ocupen tu lugar cuando tus comentarios u opiniones se vuelvan incómodos. Cuando dices lo que no quieren escuchar, cuando pides que te pregunten cómo estás y se olviden un poco de ellos mismos.
Hoy, Soledad me vuelve a visitar. Me vuelve a recordar que solos llegamos a este mundo y solos nos vamos a ir. Hoy me muestra que no debo confiar, esperar, que tengo que abrir los ojos y observar. ¡Ay, Soledad! Ojalá no tuvieras razón.

Hoy tengo que aprender a convivir contigo, y mira que no somos amigas. Hoy tengo que aprender a disfrutar tu compañía, a sentirme feliz otra vez, a reestructurar lo que "di por sentado" y que ahora sé que ya no está.

(...)

domingo, 9 de octubre de 2011

Confesión...

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He de ser sincera. Desde la última vez que tuve novio (o sea como dos años), la verdad es que sólo me he topado con personas que si bien me hicieron sonreír en un momento, han sido más los malos momentos que me han hecho pasar. Lo peor de esto es que yo era de las ilusas que cuando eso pasaba, me levantaba y seguía creyendo que eventualmente me toparía con aquel que en verdad me hiciera muy feliz. Hoy ya no es así. Mi última experiencia fue pésima, me topé con una persona que con muy poco hizo que me ilusionara mucho, había muchos factores que me animaban a arriesgarme, muchas señales que me dejaban creer que iba a ser algo muy padre: en principio, era una persona en la que yo confiaba demasiado, me conocía muy bien, lo ADORABA, eramos buenos amigos... pero nada de eso sirvió. Recuerdo sus palabras en una de las múltiples pláticas que tuvimos: "no quiero volver a estar triste por alguien, nadie vale la pena correr ese riesgo". Yo estuve dispuesta a correrlo por él, ¡y mira que lo corrí! Ahorita estoy pagando los platos rotos de haber decidido eso. Hoy ya ni somos amigos ni nos podemos ver. Los dos cometimos errores, nos hicimos daño.  Yo fui capaz de perdonar, de dejar todo atrás y tratar de recuperar lo que algún día fue. Él no. Pudo más el coraje, el rencor, el ORGULLO, que el cariño. No se puede todo en esta vida, era demasiado bueno para ser verdad. Hoy, me siento igual que él. Creo que no hay alguien por el que valga la pena sentir la tristeza que estoy sintiendo ahorita. Por lo menos eso me dejó, un golpe de realidad.

Lo anterior es sólo uno de los factores que hace sentir inmersa en un mundo en el que ser buena persona es sinónimo de ser pendejo. El creer en los demás es señal de ingenuidad. El pensar que todo será mejor algún día significa que eres un soñador. Pero ninguna de esas características se ven como algo bueno y creo que en este momento para mí tampoco lo son.

Soy demasiado confiada porque no puedo ir por la vida pensando en que las personas me van a hacer daño sólo por querer hacer daño. Lo triste es que sí hay personas así. Hay personas que hacen y deshacen con tal de conseguir lo que quieren sin importar por encima de quién pasen. Hay personas que están con alguien sólo porque les conviene. Yo no puedo ser así, yo soy la estúpida que está ahí confiando en todos, creyendo que todos pueden ser mis amigos, permitiendo que me conozcan y que sean parte de mi vida, enamorándome como si fuera el último día de mi vida, entregando todo... pero a cambio sólo he obtenido decepciones y tristeza.

Hoy ya no hay más. Ya no hay más que dar, ya no hay más sonrisas, ya no hay más paciencia, ya no. Hoy se terminó todo eso, muchas personas y situaciones han logrado que llegue a este punto. Un punto en el que ya no puedo más y ya no quiero más. A partir de ahora, la única persona que me va a importar soy yo. Me cansé de dar sin recibir. No es que des esperando obtener algo a cambio, pero cuando pasas la vida dando y en el momento que necesitas algo, lo pides y no hay nadie dispuesto a tenderte una mano, es muy difícil seguir creyendo que vale la pena. No me malentiendan, hay personitas en mi vida que me han aguantado tanto últimamente, que ya con eso se ganaron el cielo. Pero ahorita no necesito que me digan que "vea lo bueno que tengo", sino que alguien me abrace y me haga sentir que todo vale la pena, que eventualmente estaré bien. Necesito recuperar mi fe, la esperanza de que siempre hay algo mejor adelante, de que vale la pena creer en los demás y no sé cómo hacerlo, no sé por dónde empezar. 

Se aceptan sugerencias...
 

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