miércoles, 11 de septiembre de 2013

Un último adiós

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Nuestra historia comenzó hace ya 11 años, eramos dos personas completamente diferentes. Estuvimos juntos durante cuatro años y a mi forma de ver, terminamos porque las cosas se estaban poniendo demasiado serias y ninguno de los dos estaba dispuesto a dar ese paso. 

Desde ese momento y hasta la noche de ayer, pensaba que íbamos a terminar juntos. Teníamos tantas cosas buenas y yo tenía tantas ilusiones para los dos. Aunque habíamos tenido altibajos, siempre mi cariño por ti era mayor que cualquier problema que pudiéramos tener. Ayer eso cambió. Mi amor por ti no es suficiente para aguantar el daño que me hiciste. Ese daño que conscientemente me hacías mientras me escuchabas llorar, incapaz de estructurar una oración en mi mente. A pesar de que te pedí que no siguieras, que no era necesario que continuaras diciéndome eso, insistías. No te rendiste hasta haber desahogado todo lo que sentías, ese coraje que me tenías y el rencor que me habías guardado. 

Tu desahogo me sirvió para dos cosas: darme cuenta de lo que eres capaz de hacer y darme cuenta de que esta historia se terminó. Muchas veces nos hemos despedido, siempre dejando la puerta entreabierta por donde siempre se asomó la esperanza de volver. Después de ayer, cierro la puerta y le pongo candado, porque mi amor por mí siempre va a ser mayor que el cariño que te tengo a ti. 

¿Eso es lo que querías no?

Deseo que encuentres a esa mujer que tanto describiste ayer y que no soy yo. Que tengas una relación que te dé lo que no te dio lo nuestro. Que seas feliz y no estés con alguien que te necesite "tanto" como yo. Pero también espero que cuando encuentres eso en otra mujer, también encuentres a alguien que te ame incondicionalmente como te amé yo. A alguien que se entregue sin reservas, como me entregué yo. A alguien capaz de voltear el mundo de cabeza con tal de verte feliz. A alguien que con verte sonreir le ilumines el día y con un abrazo arregles el mundo. 

Espero que dejes tu coraje de lado y te des cuenta de lo que fuimos y de lo que no quisiste que fuéramos.


jueves, 22 de noviembre de 2012

Y tú, ¿qué crees?

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Desde el momento en que te conocí, he estado enamorada de ti. Ya han pasado varios años, varios novios (y novias para ti) y sigo creyendo que eres mi hombre perfecto. 

Mucho me han dicho que no estoy en un error, que eres lo que busco, lo que quiero y lo que necesito. Hoy no lo sé. No sé si sólo eres una utopía, algo que nunca va a ser. No sé si eres una realidad que algún día será nuestra. No sé si eres mi sueño hecho realidad o sólo eres lo que yo quiero ver. 

Hemos sido amigos, aunque ahora no sé si algún día realmente lo fuimos. Siempre hemos estado ahí en buenos y malos momentos, pero yo siempre sentí algo más. Siempre quise ser algo más que tu amiga, alguien más en tu vida. Sin embargo, he respetado las decisiones que has tomado.

Hoy te veo feliz y soy feliz por ti. Porque quererte como te quiero implica desearte la felicidad que te mereces aunque no la encuentres conmigo. Pero también me pregunto si el papel de espectadora que voluntariamente asumí es en el que debo continuar. Vaya, no sé si debería decir algo. Bueno, a quién engaño, sí lo sé, pero no sé cuál será el momento perfecto. Por un lado creo que si sigo esperando a que llegue ese momento perfecto, me voy a quedar sentada esperando viendo la vida pasar. Por otro tengo miedo de no tenerte, ni si quiera como ahora te tengo. 

¿Tú qué crees?

domingo, 2 de septiembre de 2012

Quererte como te quiero

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Llegaste a mi vida hace unos ayeres y nunca volví a ser la misma. Hemos vivido tantas cosas, momentos que nos han cambiado, hemos estado en las buenas y en las malas, en las mejores y en las peores. Me conoces como pocos y te quiero como a ninguno. 

Si hiciera una lista de lo que busco en un hombre, tú cumplirías con todos y cada uno de los requisitos. Eramos chicos cuando quisimos ser algo más; hoy ha pasado el tiempo y nos hemos visto con otras personas, pero siempre con la esperanza de que algún día me verías como algo más que tu amiga. Cuando te veía con alguien más, siempre sabía que no sería para siempre. Pero hoy es diferente: te veo con alguien que sí te merece, que te quiere como a nadie y a quien tú quieres como nunca te había visto querer. Hoy me duele verte. Hoy temo que sí será para siempre y que jamás voltearás hacia mí. 

Hoy quererte como te quiero significa desear que seas feliz, aunque no sea conmigo. Para mí, quererte así es dejarte ir, soltar esa esperanza que hasta hoy vivió en mí y aceptar que ya no será. Hoy es momento de alejarme, de poner distancia de por medio y tratar de encontrar a alguien que me haga sentir como tú, que me haga creer como tú y que me haga amar como tú. La diferencia es que esta vez esa persona me verá igual y yo lo haré sentir lo que tú me haces sentir a mí. Hoy tengo que buscar mi felicidad en otro lugar. 

Hoy te quiero.
Hoy me despido.
Hoy te dejo atrás.

miércoles, 8 de agosto de 2012

Pensamientos Aleatorios

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He hecho cosas de las que no me siento orgullosa. De mi boca han salido palabras que han herido a otras personas. En mi cabeza han existido pensamientos que hubiera preferido no tener. De mi corazón ha nacido rencor que no hubiera querido sentir.

Sin embargo, eso no me hace una mala persona. Me hace un ser humano: alguien que ha amado y a quien han lastimado; alguien que se ha entregado y que no siempre ha recibido lo mismo; alguien que se ha caído pero que ha logrado levantarse; alguien que se ha perdido y ha sabido encontrarse. 

En este camino al que llamamos vida, no hay tiempo de arrepentirse, pero sí de aprender. No sabemos qué va a pasar mañana por eso hoy te digo que te quiero, que te extraño y que te necesito. Que he comprendido que no ha llegado a mi vida aquel del que me vaya a enamorar por siempre, pero que en el trayecto para encontrarlo me he topado con hombres que me han hecho crecer y me han enseñado mucho, hombres que me han hecho más fuerte -o mejor dicho, me han ayudado a descubrir mi fuerza- y que me han mostrado lo que no quiero para mí. Todo eso es de agradecerse, porque el día que me tope con mi "príncipe azul" (porque creo que sí existe), sabré que eso es lo que quiero para mí. 

Agradezco mis errores porque me han ayudado a conocerme. Agradezco mis lágrimas porque me han ayudado a ver quiénes son mis amigos. Agradezco lo que ya no tengo porque me enseña a valorar lo que sí tengo: amor en mi vida, amigos de verdad y una familia que me ama. Tengo oportunidades, experiencias, sueños, metas y muchas sonrisas pendientes. 

No soy una mala persona, soy sólo un ser humano que lucha por ser feliz cada día y que va a luchar por conseguirlo sin importar quien lo intente impedir. Mi felicidad es mía y tú no tienes el poder de arrebatarmela.

viernes, 18 de mayo de 2012

Hagamos un recuento

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Estimado lector:

Ayer acepté me di cuenta de que mi blog es lo más deprimente del planeta y he decidido algo: me esforzaré en reflejar aquí un poco más de quién soy yo. La verdad es que -como todos-, tengo malos ratos, pero suelo ser muy optimista, siempre busco lo bueno de las personas, sonrío, saludo a todo el que me pase por enfrente (excepto a una persona, actualmente jaja), me esfuerzo por ser una buena persona, por hacer el bien, por ser mejor que el día anterior. A veces lo logro, a veces no. Pero hasta cierto punto, esta actitud me ha traído buenos resultados. 

Lo complicado viene cuando, según tú, haces todo eso (o por lo menos lo intentas con todas tus ganas) y aún así la vida no se ve tan bien como debería. Aún así pasan cosas malas como quedarte sin tu "mejor amiga de la primaria", terminar con tu novio, decepcionarte de alguien, cometer errores, lastimar a alguien, arrepentirte de algo, etc, etc, etc. Es ahí cuando ya no sé qué hacer. Generalmente enfrento las cosas, pido perdón, trato de enmendar mis errores y sigo adelante. Pero hay veces que eso no es suficiente y las cosas no vuelven a ser igual que antes: no vuelves a confiar. 

Soy de esas personas que se aferran a las situaciones/personas/momentos que me hacen feliz. El problema es que todo en esta vida debe avanzar y no podemos quedarnos estáticos en esas situaciones/personas/momentos. Por ejemplo, mi primer novio -al que me referiré como Novio #1 (brillante)- es una persona a la que amaré, adoraré y admiraré por siempre jamás. Siendo así, ¿cómo es que no estamos juntos? Bueno, la respuesta es sencilla: era yo joven e ingenua y quería conocer más personas antes de elegir. Lo que no sabía era lo que me esperaba. En aquel momento no sabía lo que era un corazón roto, un engaño, mentiras, traiciones, corajes, decepciones de alguien a quien amas. Novio #1 hizo muy bien su tarea y me hizo creer que las relaciones podían ser "perfectas" (no porque no hubiera problemas, sino porque lo amaba tanto y él a mí que todo se resolvía, todo volvía a su equilibrio). NOTA: tengo memoria selectiva y elijo sólo recordar los momentos felices. 

Después llegó Novio #2: un niño increíble que se desvivía por mí. Yo me enamoré de él, pero siendo sinceros, creo que nunca llegué a quererlo como él a mí. La verdad, no tengo nada que reprocharle. Fue un buen novio, me respetaba, me quería me daba mi lugar, me consentía. Pero ingenuamente creí que the chosen one me haría sentir maripositas o algo así. La cosa es que al final, la situación se complicó demasiado, permitimos que otras personas intervinieran y dañaran tanto nuestra relación que yo ya no quise seguir ahí. Lo lastimé aunque en verdad nunca tuve la intención de hacerlo. Es una persona increíble al que SIEMPRE le voy a desear lo mejor, porque en serio se lo merece y me encantaría que siguiera siendo parte de mi vida, pero bueno, algunas bitches circunstancias impidieron que las cosas se dieran así.

Y después llegó Novio #3. Ay, Novio #3, creo que me enseñaste más que nadie. Fuiste el primero que me rompió el corazón en mil pedacitos, sacaste lo PEOR de mí (y mira que fue muy malo). Es decir, fuiste un hito en mi vida y no para bien. Por primera vez supe lo que era sentir celos. Jamás lo había sentido porque tanto Novio #1 como Novio #2 estaban conmigo porque verdaderamente me querían y en consecuencia, no buscarían estar con alguien más. Pero tú, "querido" Novio #3, me engañaste desde el principio. En verdad hubo un momento en el que te creí y un segundo momento en el que te quería creer pero mis celos y sospechas no me dejaban (y al final tuve razón). Tuve razón porque me engañaste con la que era "tu mejor amiga" (sí, esa que te llamaba siempre que sabía que ibas a estar conmigo). Pero el gran aprendizaje de todo esto fue: debo escucharme, si algo no me cuadra ¡es porque algo no está bien! (Debo darle más crédito a mi intuición). También aprendí que ella no tuvo la culpa, más bien yo no era la persona para ti por muuuuchas razones y tú no tuviste los pantalones de hacer las cosas como un verdadero hombre. No te culpo por terminar conmigo por ella si eso es lo que te hace feliz, soy defensora de que todos debemos buscar nuestra felicidad y si era con ella, pues be my guest. Lo que verdaderamente me molesta es tu falta de huevos pantalones para hacer las cosas bien, enfrentarme y sinceramente decirme qué es lo que pasa (en lugar de agarrar valor después de dos botellas de whisky y humillarme como tú lo hiciste, entre otras cosas). También aprendí que soy capaz de hacer muchas cosas que en mi sano juicio jamás haría (y no he vuelto a hacer). Conocí mis límites, mis reacciones. En retrospectiva, tengo que agradecerte que terminaras conmigo porque si no, jamás me hubiera dado cuenta de quién eres en realidad. 

Como puedes ver querido lector, a Novio #3 no lo quiero en mi vida, pero tampoco le deseo algún mal. Reconozco que me dolió y si no lo vuelvo a ver en mi vida, ¡pues mejor! (Aunque desafortunadamente nos hemos topado más de una vez después de eso).

Después de Novio #3 vino Galán #1, #2, #3 ... #infinito. Ha habido bastantes galanes en mi vida desde aquel momento. Unos buenos, otros FATALES, otros medio medio, otros peores, unos patanes, otros no tanto. Pero eventualmente regresé a Novio #1 con la esperanza de revivir aquello que algunos años atrás me había hecho sentir tan plena, feliz, completa. (Ven, a todo esto quería llegar con mi relato). Y sí, por un momento lo logré. Novio #1 sigue siendo un caballero, me sigue conociendo mejor que nadie (y le interesa conocer a esta nueva persona en la que me he convertido, digo, 10 años no pasan en vano), sigo amándolo, admirándolo, respetándolo por siempre jamás. Pero eran tantas mis ganas de que las cosas fueran como en aquel momento (¿ven cómo sí me aferro?), que me costó aceptar que las cosas ahora son diferentes. Tener una relación con él ahorita implica un compromiso mucho más serio: "yo ya no estoy para juegos", dijo. Y yo, pues sí y no. No me pueden culpar, tengo 26 años y aunque quiero tener una relación estable, eso del "hasta que la muerte nos separe", pues sí me asusta. Lo curioso de esto, es que él me entiende mejor que yo misma: sabe que ahorita no es el momento y me lo dejó claro. A ver qué pasa.

Lo mismo me pasa con mis amigos. Quisiera regresar a la universidad cuando todos los fines salía con mis mejores amigos, la pasábamos taaaan bien, aunque fuera sólo ver una película. Quisiera ver a mis amigas más seguido, saber que se acuerdan de mí y que sigo siendo parte importante de sus vidas como ellas son de la mía. 

Los cambios me cuestan, me cuesta dejar ir las situaciones/personas/momentos que me hicieron sentir feliz y afortunada. Y ahora, querido lector, me estoy enfrentando a ese cambio, a aceptar que las cosas no van a ser como antes, que crecer cambia tus prioridades y que a veces dejas de ser prioridad para alguien para el que en algún momento lo fuiste. Duele. Duele dejar ir, pero me duele más darme cuenta que hubo quienes ya me dejaron ir y que yo no puedo soltar. Tengo miedo de no volver a sentirme tan dichosa como en algún momento lo fui. Tengo pánico de no volver a confiar, de no volver a sentirme parte de la vida de alguien y la verdad es que no sé cómo lidiar con eso. Esa es mi verdad y es la soledad con la que tengo que convivir. Es esa soledad que me provoca el dejar atrás pero no tener con qué continuar.

Bueno querido y único lector, espero que ahora me conozcas un poquito más y si es que terminaste de leer el tratado de mi vida amorosa (lo cual te agradezco), te agradecería alguna sugerencia.

Hasta pronto.


miércoles, 16 de mayo de 2012

Ay, Soledad

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La vida cambia, da vueltas, se transforma. La gente cambia, sí, sí cambia. Mi vida ahora es algo surrealista que hasta hace un año era un sueño que pronto iba a cumplir. Hoy eso por lo que trabajé se hizo realidad. Pero esa realidad me ha cambiado, no soy la misma de hace un año. No soy la misma de hace unos meses. 

Hasta hace muy poco tiempo me sentía afortunada por tener tan buenos amigos, por saberme querida, por sentirme parte de algo. Me sentía afortunada y no pensaba que eso cambiaría. No creía que esos amigos se irían o me darían la espalda. Hoy sé que estaba equivocada. Sé que hay personas que devalúan el término "mejor amigo/a". Personas de las que esperaba más. Personas que me rompieron el corazón en mil pedacitos y no sé si se pueda volver a pegar. Personas que me decepcionaron. Personas que en algún momento me hicieron sentir importante para ahora sólo demostrarme que nunca lo fui, que siempre hay otros "mejores amigos/as" que ocupen tu lugar cuando tus comentarios u opiniones se vuelvan incómodos. Cuando dices lo que no quieren escuchar, cuando pides que te pregunten cómo estás y se olviden un poco de ellos mismos.
Hoy, Soledad me vuelve a visitar. Me vuelve a recordar que solos llegamos a este mundo y solos nos vamos a ir. Hoy me muestra que no debo confiar, esperar, que tengo que abrir los ojos y observar. ¡Ay, Soledad! Ojalá no tuvieras razón.

Hoy tengo que aprender a convivir contigo, y mira que no somos amigas. Hoy tengo que aprender a disfrutar tu compañía, a sentirme feliz otra vez, a reestructurar lo que "di por sentado" y que ahora sé que ya no está.

(...)

domingo, 9 de octubre de 2011

Confesión...

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He de ser sincera. Desde la última vez que tuve novio (o sea como dos años), la verdad es que sólo me he topado con personas que si bien me hicieron sonreír en un momento, han sido más los malos momentos que me han hecho pasar. Lo peor de esto es que yo era de las ilusas que cuando eso pasaba, me levantaba y seguía creyendo que eventualmente me toparía con aquel que en verdad me hiciera muy feliz. Hoy ya no es así. Mi última experiencia fue pésima, me topé con una persona que con muy poco hizo que me ilusionara mucho, había muchos factores que me animaban a arriesgarme, muchas señales que me dejaban creer que iba a ser algo muy padre: en principio, era una persona en la que yo confiaba demasiado, me conocía muy bien, lo ADORABA, eramos buenos amigos... pero nada de eso sirvió. Recuerdo sus palabras en una de las múltiples pláticas que tuvimos: "no quiero volver a estar triste por alguien, nadie vale la pena correr ese riesgo". Yo estuve dispuesta a correrlo por él, ¡y mira que lo corrí! Ahorita estoy pagando los platos rotos de haber decidido eso. Hoy ya ni somos amigos ni nos podemos ver. Los dos cometimos errores, nos hicimos daño.  Yo fui capaz de perdonar, de dejar todo atrás y tratar de recuperar lo que algún día fue. Él no. Pudo más el coraje, el rencor, el ORGULLO, que el cariño. No se puede todo en esta vida, era demasiado bueno para ser verdad. Hoy, me siento igual que él. Creo que no hay alguien por el que valga la pena sentir la tristeza que estoy sintiendo ahorita. Por lo menos eso me dejó, un golpe de realidad.

Lo anterior es sólo uno de los factores que hace sentir inmersa en un mundo en el que ser buena persona es sinónimo de ser pendejo. El creer en los demás es señal de ingenuidad. El pensar que todo será mejor algún día significa que eres un soñador. Pero ninguna de esas características se ven como algo bueno y creo que en este momento para mí tampoco lo son.

Soy demasiado confiada porque no puedo ir por la vida pensando en que las personas me van a hacer daño sólo por querer hacer daño. Lo triste es que sí hay personas así. Hay personas que hacen y deshacen con tal de conseguir lo que quieren sin importar por encima de quién pasen. Hay personas que están con alguien sólo porque les conviene. Yo no puedo ser así, yo soy la estúpida que está ahí confiando en todos, creyendo que todos pueden ser mis amigos, permitiendo que me conozcan y que sean parte de mi vida, enamorándome como si fuera el último día de mi vida, entregando todo... pero a cambio sólo he obtenido decepciones y tristeza.

Hoy ya no hay más. Ya no hay más que dar, ya no hay más sonrisas, ya no hay más paciencia, ya no. Hoy se terminó todo eso, muchas personas y situaciones han logrado que llegue a este punto. Un punto en el que ya no puedo más y ya no quiero más. A partir de ahora, la única persona que me va a importar soy yo. Me cansé de dar sin recibir. No es que des esperando obtener algo a cambio, pero cuando pasas la vida dando y en el momento que necesitas algo, lo pides y no hay nadie dispuesto a tenderte una mano, es muy difícil seguir creyendo que vale la pena. No me malentiendan, hay personitas en mi vida que me han aguantado tanto últimamente, que ya con eso se ganaron el cielo. Pero ahorita no necesito que me digan que "vea lo bueno que tengo", sino que alguien me abrace y me haga sentir que todo vale la pena, que eventualmente estaré bien. Necesito recuperar mi fe, la esperanza de que siempre hay algo mejor adelante, de que vale la pena creer en los demás y no sé cómo hacerlo, no sé por dónde empezar. 

Se aceptan sugerencias...

lunes, 26 de septiembre de 2011

¿Que qué?

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¡Hola estimado y único lector!

Sé que he tenido muy abandonado mi blog últimamente, pero la vida de estudihambre de tiempo completo -literal tiempo completo- me ha impedido escribir algo que no tenga que ver con Economía o Contabilidad. Pero bueno, hoy me daré un tiempo para poner algo aquí.

Una de las primeras cosas que aprendí en el Máster es acerca de una cosa que se llama acidia.  ¿Sabes lo qué es? Yo tampoco lo sabía hasta hace unas semanas y es un término que ha estado rondando mi cabeza últimamente. La acidia es un estado de tristeza profundo que te impide disfrutar del amor. Ya sé que suena muy cursi, pero es mucho más recurrente de lo que yo creía.

La acidia se manifiesta con un desinterés por las cosas realmente importantes de la vida. Generalmente, las personas que padecen acidia no conocen el problema y buscan la salida en placeres efímeros como el alcohol, el sexo, el dinero, etcétera. Pero la cosa no termina aquí, porque de no ser descubierta, la acidia puede tener consecuencias irremediables.

Lo importante de todo esto no es saber que existe, sino saber que quien la padece puede ponerle nombre y así darle una solución. 

Cuando leí acerca de esto la primera vez, la verdad es que no lo tomé muy en serio, pero circunstancias de mi vida me han hecho darme cuenta de que podemos tener muy cerca personas que están sufriendo por esto y que al no saber cuál es el problema, siguen buscando soluciones en los lugares incorrectos. 

Si tú estás leyendo esto (y sabes que me refiero a ti), sólo quiero que sepas que todo tiene solución. Que si no la encuentras solo, pide ayuda. Hay muchas personas que te queremos y que haríamos lo que fuera por verte feliz, pleno. Por verte disfrutar tu vida, crecer y lograr todo eso que en algún momento te propusiste. Seguramente vas a terminar de leer esto y pensarás que es una tontería, pero si te causa aunque sea un poquito de curiosidad, dime para que te explique por qué te estoy escribiendo esto y algunas otras cosas que me hacen pensar que podría ayudarte.

Esta es la forma que tengo para demostrarte que estoy dispuesta a cumplir lo que te he prometido, sólo falta que me dejes. Espero que te des cuenta de todas las cosas que tienes y que vale la pena disfrutar. 

Te quiero.


miércoles, 20 de julio de 2011

El Éxito

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Querido lector:

Probablemente no lo sepas, pero este año ha sido trascendental en mi vida y justo ahora, cuando estoy a punto de emprender una nueva aventura, llegó a mí esta lectura que pone en palabras lo que en mi opinión es lo importante de la vida. Espero que te guste.

"El ÉXITO, no tiene nada que ver con lo que mucha gente se imagina.
No se debe a los títulos nobles o académicos que tienes, ni a la sangre heredada o a la escuela en que estudiaste.
No se debe a las dimensiones de tu casa o de cuantos carros quepan en tu garage.
No se trata si eres jefe o subordinado; o si eres miembro prominente de clubes sociales.
No tiene nada que ver con el poder que ejerces o si eres buen administrador o si hablas bonito, o si las luces te  siguen cuando lo haces. 
No es la tecnología que empleas.
No se debe a la ropa que usas, ni a los grabados que mandas bordar en tu ropa, o si después de tu nombre pones siglas deslumbrantes que definen tu status social.
No se trata de si eres emprendedor, hablas varios idiomas, si eres atractivo, joven o viejo.
El ÉXITO…se debe a cuánta gente te sonríe, a cuánta gente amas y cuántos admiran tu sinceridad y la sencillez de tu espíritu.
Se trata de si te recuerdan cuando te vas.
Se refiere a cuánta gente ayudas, a cuánta evitas dañar o si guardas o no rencor en tu corazón. 
Se trata de que en tus triunfos estén incluidos tus sueños, de que tus logros no hieran a tus semejantes.
Es acerca de tu inclusión con otros, no de tu control sobre los demás.
Es sobre si usaste tu cabeza tanto como tu corazón, si fuiste egoísta o generoso, si amaste a la naturaleza y a los niños y te preocupaste de los ancianos. 
Es acerca de tu bondad, tu deseo de servir, tu capacidad de escuchar y tu valor sobre la conducta.
No es acerca de cuántos te siguen, sino de cuántos realmente te aman.
No es acerca de transmitir, sino de cuántos te creen si eres feliz o finges estarlo.
Se trata del equilibrio de la justicia que conduce al bien tener y al bien estar.
Se trata de tu conciencia tranquila, tu dignidad invicta y tu deseo de SER más, no de TENER más.”
Carlos Slim
Hoy doy gracias a la vida porque tengo la fortuna de AMAR con todo mi corazón a personas increíbles, personas que me han demostrado que el sentimiento es recíproco. Que me han enseñado a vivir, a ser, a disfrutar, a sonreír. Hoy soy exitosa, plena y feliz. 

lunes, 30 de mayo de 2011

A través de otros ojos...

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Hay veces que nos encerramos tanto en el ciclo que estamos viviendo, que perdemos la perspectiva de lo que verdaderamente es el dolor, el sufrimiento. Es en estos momentos en los que la vida te pone enfrente ciertas situaciones con el fin de que recuperes la perspectiva y salgas adelante.

Para mí hoy fue uno de esos momentos: un momento difícil en el que compartí el verdadero dolor y la impotencia de no poder solucionar aquello que está provocando tanto sufrimiento en una persona a la que quiero mucho. Esa sensación de incertidumbre, de coraje, de desesperanza, de decepción me hizo darle una magnitud muy diferente a las cosas por las que estaba pasando. Me hizo revalorar todo lo que tengo y abrir los ojos ante la fortuna de la vida que me ha tocado vivir, ante un futuro lleno de promesas y de grandes expectativas, de grandes amistades, de mucho amor. 

Sin duda son situaciones que escapan de nuestra comprensión, nos hacen cuestionarnos cómo es que puede haber "personas" -si es que así se les pueden llamar- capaces de hacer tanto daño. ¿Con qué fin? ¿Qué van a ganar? Sigo sin entenderlo y creo que nunca lo haré. 

Lo único que nos queda ante sucesos así, es pedir que no nos toque a nosotros ni a nuestra familia y tener muy presente que debemos considerarnos afortunados por no sumarnos a las estadísticas de aquellos que se han visto afectados por la dehumanización de nuestra sociedad. 

Hoy comparto tu dolor, te presto mi fe y te ayudo a rezar. Hoy no puedo hacer más por ti que escucharte y darte palabras de aliento. Hoy no puedo más que estar ahí para ti y sostenerte para evitar que te caigas. Hoy no puedo más que pedir que en el corazón de esas personas nazca un poquito de bondad que los haga resarcir el daño. Hoy estaré para ti. No sólo hoy, sino mañana también y todos los días que sean necesarios.

No volveré a permitirme perder de vista todas las bendiciones con las que cuento. Hoy, más que nunca, agradezco infinitamente todo el amor que me rodea. Hoy soy más afortunada que ayer. Hoy soy más fuerte que ayer. Hoy soy más fuerte por ti y para ti. 

martes, 24 de mayo de 2011

El momento

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Soy masoquista, ya sé, pero en mi cabeza no dejan de dar vueltas las preguntas ¿qué estará haciendo? ¿pensará en mí? ¿me extrañará? Las respuestas las sé, bueno por lo menos las de las últimas dos preguntas: ni piensa en mí, ni me extraña. Eso es un hecho. Si así fuera me buscaría, no me permitiría alejarme. La cosa es que no sólo no lo impide sino que lo alienta y nada puedo (ni debo) hacer al respecto. Aunque quisiera. 

No sé qué pasa conmigo que sólo atraigo a personas que terminarán haciéndome daño. Tengo imán para esos niños que "no quieren un compromiso ahorita" (aunque la verdad si les moviera, lo querrían). Lo malo es que a pesar de que sé cuál es la situación, me "doy el lujo" de involucrarme, de ilusionarme, de creer que van a cambiar de opinión aunque SÉ que no va a ser así.

Entonces se preguntarán ¿qué tienes en la cabeza que lo sigues haciendo? ¿eres masoquista, verdad? Y las respuestas son: no sé y sí. No sé si me gusta sufrir o qué me pasa, pero un hecho es que me encanta esa sensación de enamoramiento que hace que tu corazón se acelere y tu estómago de pronto se sienta vacío. Me permito sentirlo, me permito vivirlo y después lo sufro (aunque no me lo permita). Creo que seré una eterna enamorada del enamoramiento (jaja).

Un hecho es que ellos no son los culpables de esto, soy yo la que lo provoca, lo alienta, lo deja crecer y luego soy yo también la que debe superarlo, olvidarlo y seguir adelante. Lo malo es que es la segunda parte la que me tiene escribiendo esto: el dolor que me provoca aceptar (a pesar de mi resistencia) que esa persona NO me quiere ni quiere estar conmigo. No es así ahora ni será así después y mientras más pronto me haga a la idea, mejor.

Sólo me queda decir que mis sentimientos son genuinos y a pesar de ser poco inteligentes y prácticos, ahí están y estoy aprendiendo a lidiar con ellos. 

No tiene caso decir cómo quisiera que fueran las cosas, ni tiene sentido seguir alentando las ilusiones que en algún momento provocaste (sí, tú), pero fueron reales, tangibles (para mí) y me hicieron sentir muy feliz, provocaron muchas sonrisas y buenos momentos y sólo por eso valieron la pena. 

Ahora es momento de dejar atrás esto, de aceptar que nunca fue y nunca será y seguir adelante. Ahora con más cuidado y con mayor inteligencia blindando el corazón y reservando esa sensación para alguien que SÍ tenga la voluntad y el deseo de compartirlo conmigo. 

miércoles, 18 de mayo de 2011

La clave está en agradecer

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Sabias palabras que me ayudan a reencontrar la calma que por un mensaje perdí. Mi muy querido lector, hace unos días volví a ese lugar oscuro de la tristeza y la desilusión (que dramático suena jaja), pero con una gran diferencia: sin coraje. ¿A qué me refiero con esto? Bueno, generalmente cuando las cosas no se dan como quisiéramos que sucedieran sentimos coraje -contra la vida o con el/la culpable de que no sucedieran así-. Esta vez fue diferente, esta vez no siento coraje. Sí me dolió porque no fui lo suficientemente precavida (o inteligente ja) para cuidarme de no involucrar mis sentimientos, de que las cosas no llegaran más allá de lo que debían llegar. Sin embargo, ¡mira que disfruté el camino! Pasé momentos increíbles, intensos, mágicos, divertidos (etc, etc, etc) que disfruté como enana. Y sí, todo lo que empieza inevitablemente se tiene que terminar. Este suceso tenía fecha de caducidad -muy cercana, a mi parecer- que ya se cumplió.

Me dolió, sí. Quisiera que no tuviera que ser así, también. Pero si algo me ha enseñado la vida es que las cosas pasan por algo y SIEMPRE suceden por un bien mayor para mí. Bueno, eso mi cabeza lo entiende pero la cosa es asimilar, aceptar y vivir con esa idea para que el corazoncito tonto que se dejó llevar se recupere pronto (muy pronto). Así será. Esta ilusión es un sentimiento fatuo que así como llegó deberá irse.

La clave para superar todo esto está en agradecer. Agradecer los momentos, agradecer la ilusión, agradecer la compañía, agradecer las sonrisas y también las lágrimas ¿por qué no? Seguro estarás pensando ¿por qué ch&%$%#s agradecería las lágrimas? Bueno, porque son la muestra de que viviste, sentiste y disfrutaste eso que ahora se va. El dolor también es bueno, nos ayuda a mantener los pies en la tierra y a valorar las cosas buenas que se nos presentan. Si no sufrimos de vez en cuando, no seremos capaces de ver y sonreírle al sol cuando las nubes se quiten. 

Bueno mi querido lector, tengo que seguir con mi día, pero escribir esto me ha servido para regresar a ese punto de calma que había encontrado y que por un momento perdí. Gracias por la terapia en línea.

Hasta pronto.

lunes, 9 de mayo de 2011

I'm not ready to let go...

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Una de las razones por las cuales sufro en esta vida (sí, soy drama queen y qué) es porque me aferro demasiado a las personas que quiero (incluso a los momentos). Pero ese no es todo el problema, sino que me encariño demasiado rápido -demasiado, recalco-. Si llegas a mi vida y tenemos química, es muy probable que me termine encariñando contigo de una u otra forma y luche para que sigas siendo parte de ella. 

Eso es a lo que me estoy enfrentando ahora. Una vez más me encariñé con la persona equivocada. Una vez más confié demasiado en alguien que, si bien lo valora, no creo que dimensione lo que significa. 

Me he dado cuenta del gran poder de la voluntad tanto para hacer como para no hacer algo. En este momento quisiera que mi voluntad fuera más grande que mi corazón, porque así podría ordenar: ¡deja de sentir! ¡No seas tonta! Pero no es así y ahora tengo que suplir ese defecto con fuerza que no sé de dónde voy a sacar. 

Pero, querido y único lector, sé que voy a estar bien. Y también sé que no será la última vez que me pase. Tristemente creo que eso es parte de mi naturaleza y me está costando demasiado dejarlo de lado, pero continuaré luchando contra mí misma para ser más fuerte, para cerrar las puertas de mi corazón con candado y que pocas personas -muy pocas- tengan esa capacidad de abrirlo. 

No me entiendas mal, no me arrepiento de cómo he hecho las cosas, ni de las veces que dejé entrar en mi vida y en mi corazón a personas que no valían la pena. No me arrepiento de las lágrimas y mucho menos de las risas. No me arrepiento de nada, todas esas decisiones me han hecho convertirme en la persona que soy hoy (para bien o para mal). Pero en este momento me está doliendo, mucho o poco, pero me duele. 

Con esto que te digo no quiero que creas que estoy enamorada, no, estoy ilusionada. En mi cabeza creé una historia llena de mil y un posibilidades mágicas. Me imaginé muchos escenarios -todos increíbles- de cómo podían darse las cosas. Lo malo es que la realidad no se rige por mi ilusión. 

En fin, creo que por este momento dejaré que las cosas pasen, sentiré lo que tenga que sentir y saldré adelante como siempre lo he hecho. 

Por ahora te dejo y ya te iré contando cómo se da todo. 

viernes, 1 de abril de 2011

The Serenity Prayer

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"God, give us grace to accept with serenity
the things that cannot be changed,
courage to change the things
which should be changed,
and the wisdom to distinguish
the one from the other. 

"Living one day at a time,
enjoying one moment at a time,
accepting hardship as a pathway to peace,
taking, as Jesus did,
this sinful world as it is,
not as I would have it,
trusting that You will make all things right,
if I surrender to Your will,
so that I may be reasonably happy in this life,
and supremely happy with You forever in the next."

- Reinhold Niebuhr

jueves, 9 de septiembre de 2010

Promesas, promesas.

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Eres diferente a como te creí. Por fin te dejaste ver del todo, pero en cuanto te diste cuenta de que ya no podías seguir aparentando, saliste corriendo. La verdad, no entiendo por qué, a mí en verdad me gustó eso que conocí, esa forma de ser que no me habías enseñado antes. 

¿Acaso es a ti al que no le gusta ser así? ¿Qué fue lo que te asustó, eso que te hizo alejarte de mí? No lo sé, y la verdad, es que no quiero saberlo. Sólo sé que confié demasiado en ti. Sabes demasiado de mí; tanto, que me asusta. Eso que los dos descubrimos se quedará sólo entre los dos, puedes tener esa certeza.

No te voy a decir que el contarte tanto no fue un error, sin duda lo fue por los resultados que tuvo. A lo mejor eso fue lo que te hizo alejarte, eso que ahora sabes de mí. No lo había pensado hasta ahora. Durante estos días creí que te habías alejado por ti, ahora que lo pienso, creo que te alejaste por mí.

Si no te gusta cómo soy, entiendo que no quieras seguir aquí, yo tampoco me quedaría si ese fuera el caso. Lo malo para mí no es que te vayas, sino que te llevas contigo algo que me pertenece y que no podré tener de vuelta. Me siento vacía y asustada.

Bien dicen que no hay que arrepentirse de lo que uno hace porque en algún momento fue eso lo que quisimos. En este momento, sí me arrepiento, porque no tengo lo que quería en ese momento. No lo tengo y no lo tendré. Ahora sé que fue un gran error confiar tanto en ti y más que eso, creer en tus palabras, creer que en verdad estarías ahí.

Debo dejar de ser tan ingenua. Regresaré a mi estado anterior, en el que tenía a mi alrededor una barrera que impedía que cualquiera pasara. Así, por lo menos, me sentiré segura de nuevo y podré dejar atrás esta sensación de "caminar desnuda por el mundo".

Prometo no volver a cometer éste error. Me lo prometo a mí.

miércoles, 1 de septiembre de 2010

Give me a reason to stay

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‎"There's always a scar. Which is meant, I guess, to remind you that - even for a little while - someone made your heart beat faster. And that's a scar you can live with. Proudly. All the days of your life."
I have mine, indeed, more than one. But with those scars, comes the fear. Fear of feeling sad, disappointed. Fear of making the wrong choice. Fear of being hurt, AGAIN. Fear of hurting.
I have the ability to fall in love soooo damn quickly. When I find something special in a guy, something that takes me out of my routine, is very easy to make me happy. I'm simple, really.
Now, I'm facing it again. I have two choices: stay and take that leap of faith or run away to protect myself. Some days I really want to run and hide, and forget about everything. Others, I really want to take that leap of faith I was talking about, but I don't want to take it alone. I want you to take it with me.
Is this new chance really worth the risk? I don't know. I haven't figured that out... yet.
Today... I want to run away. Maybe tomorrow I decide to stay. Give me reasons to stay (please).

martes, 20 de julio de 2010

Nobody

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Nobody has the answers.
Nobody is listening to you.
Nobody is looking out for your interests.
Nobody will lower your taxes.
Nobody will fix the education system.
Nobody knows what he is doing in Washington.
Nobody will make us energy independent.
Nobody will cut government waste.
Nobody will clean up the environment.
Nobody will protect us against terrorist threats.
Nobody will tell the truth.
Nobody will avoid conflicts of interest.
Nobody will restore ethical behavior to the White House.
Nobody will get us out of Afghanistan.
Nobody understands farm subsidies.
Nobody will spend your tax dollars wisely.
Nobody feels your pain.
Nobody wants to give peace a chance.
Nobody predicted the Iraq War would be a disaster.
Nobody expected the levees to fail.
Nobody warned that the housing bubble would collapse.
Nobody will reform Wall Street.
Nobody will stand up for what’s right.
Nobody will be your voice.
Nobody will tell you what the others won’t.
Nobody has a handle on this.
Nobody, but you, that is.
Never forget, a small group of people can change the
world.
No one else ever has.

Micah Sifry is co-founder of the Personal Democracy Forum. He tweets @mlsif.

Ahora sí... adiós.

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Sabes, no me arrepiento de haberme enamorado. Gracias a esa persona volví a vivir esos síntomas de la estupidizante sensación del enamoramiento. 

Ayer se terminó. Por un lado, duele saber que ya no estará ahí, que tengo que olvidarme de él, de lo que pudo ser. Duele despedirme de tantos sueños y planes que hice para los dos. ¡Claro que duele, no soy un robot! Ayer sentía coraje, decepción, tristeza.

Hoy, decidí dejar eso de lado y agradecer a esa persona el haberme recordado que aún tengo esa capacidad de enamorarme a lo estúpido, como cuando tenía 15 años. Aún tengo esa capacidad de querer entregarle todo a una persona, de querer estar ahí para él, de convertirlo en mi prioridad, en una razón más para sonreír. Hoy agradezco esa sensación de mariposas en el estómago, de taquicardia y temblores en las manos que él me provocaba sólo con abrazarme. 

Aunque hubiera querido que las cosas fueran diferentes, obviamente, hoy me quedo con ese recuerdo. Dejo de lado todo lo malo, el coraje, la decepción y sólo guardo el recuerdo de esa persona que él me dejó conocer. Ese niño tierno y entregado del que me enamoré. 

Hoy, sonrío con tu recuerdo, con recordar tu olor, tu sonrisa, con esa mirada que vi en tus ojos la última vez que estuvimos juntos. Me quedo con mi versión de ti.

Te quiero. Te adoro y me vas a hacer falta. 

(Pero no hay nada que el tiempo no borre).

miércoles, 14 de julio de 2010

Ya tú no estás de moda

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Hubiera preferido saber la verdad 
no era necesario ponerte el disfraz 
podría darte un Oscar al mejor actor 
gracias por jugar conmigo.

No voy a alzar la voz, ni voy a hacer un show 
porque no te mereces que pierda el control 
no pienses que no duele, no soy un robot 
pero no voy a darte el gusto de verme llorar 
no, no, no de verme gritar. 

Coro 
Ni pienses que voy a rezar por ti 
rogando porque vuelvas 
la vida ya se encargará de ti 
te pasará la cuenta y por eso te quiero agradecer 
que me he quedado sola 
yo sé que hay algo bueno para mí 
ya tú no estás de moda. 

Ahorra tus excusas no hacen falta ya 
si te vieron mis ojos qué vas a explicar 
ya no quiero escuchar una mentira más 
no soy tonta ni estoy loca. 

Dicen que el tiempo es sabio 
y vamos a ver cuánto vas a durar con esa mujer 
mientras que yo no tengo nada que perder 
ahora que ya sé quién eres me ocupo de ser yo misma 
empiezo a vivir. 


(Isa Mebarak)
 

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